miércoles, 22 de agosto de 2012

Los kilómetros en nuestra contra.

Quiero conseguir expresar con palabras el simple hecho de que no me importa jugar con tus pies sobre el colchón, bajo las sábanas. Contigo se convierte en el juego más divertido, sin ganar ni perder, sin querer apartarme y saltar corriendo de la cama por miedo.

Quiero decir, que contigo no me importa perderme entre silencios, estos son mejores que la arbitraria utilización de palabras porque sí, hablar por hablar, como hace la mayoría. Y no me da miedo.
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Empiezo a encontrar las palabras para describir el elegante movimiento de tus manos.  Cuidadoso, frágil, pausado. Y no me da miedo.

Perder el tiempo contigo, escucharte tocar la guitarra mientras el sol se pone, mientras la luna saluda, mientras paso páginas de libros de arte. Perder el tiempo mirándote acariciar las cuerdas es ganar algo de felicidad. Y creo que no me da miedo.

Y después de estos escasos días de derroche de hormonas, amor (o lo que quiera que sea esto), sudor, palabras, risas, miradas, roces, juego de pies, tiempo... los kilómetros vuelven a tornarse, a ponerse en nuestra contra, a sumarse y sumarse sin parar, cada vez más y más


Algún día restaremos kilómetros y sumaremos besos, hasta entonces, tú en Boston, yo en Cádiz.

O en su defecto, tú en Madrid. Yo allí dónde caiga.



CédeClara. Ge-.

1 comentario:

  1. Desde que te leí sigue rondándome la cabeza el "Yo allí donde caiga".

    Hace unos días, unos meses, un par de estaciones que cada día, se me van sumando los kilometros a la espalda poquito a poquito, despacito. Sumando nudos, restando pasos.

    Tanto, que yo también acabo por no saber donde estan los mapas, y acabo así. Allí donde caiga.

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