sábado, 18 de mayo de 2013

Luces de alcoba

Ya casi no hacían el amor y cuando lo hacían apagaban las luces y silenciaban cualquiera de los sonidos que pudiera vislumbrar un pequeño atisbo de placer. No había caricias ni impulsos animales que les hicieran sentirse vivos. Cuando acababan, la habitación parecía más pequeña, los muros se cerraban agobiantes.
En esos días ya no se encontraban, ni al uno ni al dos, quizás porque la oscuridad de las luces apagadas se había extendido al resto de la rutina o porque el silencio había invadido la casa, fuera como fuese no daban con la tecla del piano para encender la luz y la música.
A veces, cuando uno de los dos encontraba una pequeña ranura de luz y decidía avalanzarse al riesgo de rozar cariñoso la mano del otro, obtenía una rápida y cortante respuesta, un espasmo automático con el que el otro se alejaba, se esfumaba y contestaba con una mirada felina de terror y odio como diciendo que ni era el lugar ni el momento ni la persona adecuada. Fuera cual fuese el lugar o el momento, nunca sería la persona.
Entonces empezaron a encontrarse en otras personas y en otros vasos, primero de cerveza, de vino tinto después y de whiski solo al final. Iban saltando de copa en copa, de sábana en sábana, sin almohadas, de ventana en ventana. Dieron tantas vueltas entre faldas y cuellos de camisas que en un último instante Cuando ya habian recorrido todo el circulo, volvieron a encontrarse, en la misma cama, con las persianas abiertas de par en par y los vinilos dando vueltas. Y volvieron a comerse a besos con tanta luz que acabaron ciegos de amor.

" Ya no me gustan los viernes ni tampoco los sábados porque no hay llamadas, no me gusta despertarme y mirar el teléfono y tampoco me gusta irme a dormir porque nadie me da las buenas noches. Y mira que suena ñoño. No me gusta tener canciones vetadas y artistas prohibidos ni películas innombrables. Y mira que suena estúpido. Odio haber perdido una de las columnas que me hacía sustentarme porque ahora me tambaleo sin saber en qué momento vendrá el viento que me tirará. Y mira que suena el viento a lo lejos, como si se acercara. "


cé.

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